Mostrando entradas con la etiqueta FELICIDAD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FELICIDAD. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de febrero de 2012

ESTO TAMBIÉN PASARÁ

Hoy quiero compartir con vosotros un cuento de un escritor argentino, llamado Jorge Bucay. Este autor ha escrito obras muy interesantes, como por ejemplo "Cuentos para pensar", la cual recomiendo fehacientemente.

El cuento que os pongo a continuación se llama "Esto también pasará", y es muy recomendable su lectura, en un momento económico tan difícil como el actual, donde parece que todo se acaba, que nada tiene solución, que la realidad no mejora y que nuestra situación laboral, personal y económica no se recupera. 

Es muy útil, incluso, en momentos de dificultades personales, relacionadas con aspectos distintos a los económicos, recogidos dentro del campo de la salud o de las emociones: una enfermedad, dificultades con la pareja, pérdida de un ser querido, enfados con amigos y muchos otros. 

Espero que os ayude a superar esos momentos de bajón que todos tenemos de vez en cuando:

Hubo una vez un rey que le dijo a los sabios de la corte: He encargado un precioso anillo. Tengo un excelente diamante, y quiero guardar dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que también ayude a mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo de la piedra.
Sus oyentes eran sabios, grandes eruditos, y podrían haber escrito extensos tratados; pero componer un mensaje de pocas palabras era todo un desafío. Buscaron en sus libros, pero no encontraron nada.
El rey tenía un anciano sirviente que también había servido a su padre. El monarca sentía un enorme respeto hacia él, lo consulto y este le dijo: No soy un sabio, ni un erudito, pero te voy a entregar un pequeño mensaje en este diminuto papel. Lo dobló y se lo paso al rey. No lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no le encuentres salida a una situación.
Ese momento no tardó en llegar. El territorio fue invadido y el rey perdió el trono. Huyendo en su caballo para salvar la vida, llegó a un lugar donde el camino se acaba y no había salida: se encontraba frente a un precipicio. Ya podía escuchar el trote de los caballos enemigos.
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió y saco el papel y encontró el pequeño mensaje: “Esto también pasará”. Mientras lo leía, sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o quizás habían equivocado el camino, pero lo cierto es que poco a poco dejo de escuchar el trote de las bestias.
El rey se sintió profundamente agradecido, pues aquellas palabras habían resultados milagrosas. Dobló el papel y lo volvió a guardar en el anillo, reunió sus ejércitos y reconquistó el reino.
El día que entraba victorioso a la capital, hubo una gran celebración. El anciano, que iba a su lado, le dijo: Señor, lee nuevamente el mensaje del anillo. ¿Qué quieres decir? Preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi regreso. No me hallo desesperado, ni estoy en una situación sin salida.
El anciano le dijo: Este mensaje no es solo para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es solo para cuando estás derrotado, también es para cuando has triunfado. No es solo para cuando eres el último, también para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”. En medio de la muchedumbre que bailaba y celebraba, sintió la misma paz y el mismo silencio del bosque; el orgullo había desaparecido. Entonces terminó de comprender el mensaje.
Recuerda que todo pasa, le dijo el anciano. Ninguna situación ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza, porque son la esencia misma de las cosas...

Hay crisis, es indudable, vuestra economía personal quizá esté maltrecha, o quizá estéis pasando por dificultades varias, pero por favor, recordad "esto también pasará" y os aseguro que vendrán épocas donde consigáis un trabajo, o uno mejor, vuestra situación mejorará, los problemas se resolverán y entonces empezaréis a ser felices, a ganar dinero, a disfrutar de buena salud, etc, y justo ahí, será cuando deberéis volver a recordar "esto también pasará".




miércoles, 21 de diciembre de 2011

EL ÉXITO PROFESIONAL, A TRAVÉS DEL ÉXITO PERSONAL


“¿Habéis visto cuando es feliz un perro? un perro no es feliz cuando come, es feliz cuando le estás preparando la comida. ¿Sabéis lo que significa esto? que la felicidad nunca viene de conseguir algo. La felicidad viene por tener motivos por los cuales levantarse cada mañana.” E. Duró

“Una chica paralítica me dijo un día, yo sólo soy paralítica por la mañana y por la tarde, por la noche corro, salto y vuelo.” E. Duró

Menos del 3% de la gente sabe lo que quiere hacer en la vida, es decir, tiene un proyecto de vida, un para qué. El otro 97% de la gente, trabaja para ellos.” E. Duró

Este post, quizá sea el más relevante que he escrito desde que inicié el blog. Puede que incluso sea la reflexión más importante que he hecho en mi vida. He dudado mucho en hacerlo público, pero he llegado a la siguiente conclusión, si yo he conseguido cosas importantes, todo el que entienda el mensaje, puede hacerlo. Yo sinceramente os lo deseo a todos.

Comenzaré hablando de mi pasado profesional, que ayudará un poco a entender donde quiero llegar.

Yo soy Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, por la Universidad de Castilla la Mancha. Cuando terminé la carrera, y gracias a mi expediente académico, una entidad bancaria, la Caja de Ahorros de Murcia, me pagó un Máster en Banca y Finanzas, que realicé gustoso, a cambio de quedarme a trabajar, posteriormente, en dicha entidad. Al comenzar mi relación laboral con ellos, allá por Marzo del 1998, me mandaron, junto a otros compañeros, a una sesión de formación de varios días, a la central de la Caja, en Murcia. Ésta formación consistía en conocer el sistema operativo de la entidad, los productos financieros que ofrecía, su forma de actuar, etc, pero además, incluía un CURSO DE GESTIÓN COMERCIAL Y FIDELIZACIÓN DE CLIENTES, realizado por una empresa externa.
La empresa que lo organizaba era Barna Consulting Group Consultores Asociados S.A. y estaba impartido por un comunicador espectacular, una persona fuera de lo común, alguien que tenía una forma de entender la vida que me dejó loco. Recuerdo que al terminar la sesión, le estreché la mano con firmeza, le miré a los ojos y le dije “es usted la persona más inteligente que he visto en mi vida”.
Cuando terminó esa sesión de coaching, que se llevó a cabo durante un intenso día, mi forma de ver la vida cambió para siempre. No me duelen prendas en reconocer, que mi vida personal y profesional, cambió después de asistir a la sesión de ese formador tan impresionante.

Tras 6 meses trabajando para Caja Murcia, me fichó Banesto, en el que estuve 5 años. Comencé de Gestor Comercial, ascendiendo a los 6 meses a Subdirector de una sucursal. Pasado año y medio, me nombraron Director de una oficina bancaria, en la que estuve 3 años más.
Posteriormente, dejé el banco, porque me dí cuenta de una cosa, no era feliz. Dediqué entonces todo mi esfuerzo e ilusión, a conseguir lo que realmente me gustaba, que era la enseñanza, y comencé a preparar las oposiciones. Tras años de esfuerzo, trabajo, sacrificio y dedicación, logré mi objetivo. Conseguí un trabajo que me hacía feliz, y encima era en el que iba a pasar el resto de mi vida haciendo lo que me gustaba.

Hoy en día, para muchos soy vuestro amigo, para otros un conocido, para otros un desconocido y para otros, he sido, soy o seré, vuestro profesor de economía.
Os puedo asegurar, que uno de mis sueños se ha cumplido, pero tengo miles por cumplir, (sitios por descubrir, lugares donde comer, personas que conocer, cosas que probar, aspectos por aprender), quizá menos importantes que aprobar unas oposiciones, pero todos con un denominador común, me ilusionan y hacen que me levante cada día con una sonrisa en los labios. No os negaré que tengo días malos, como todo el mundo, pero intento volver rápido a mi estado natural, ese en el que elijo ser feliz. Los que me conocéis sabéis de lo que hablo.

En todo esto que os he relatado, han transcurrido 14 años de mi vida. Hasta el otro día.
Por casualidad, metido en las redes sociales, tuve conocimiento de unos vídeos que estaban teniendo mucho éxito en Internet. Se trataba de unos vídeos, que versaban sobre motivación empresarial, coeficiente de optimismo, éxito, felicidad en la vida y en el trabajo, etc. La persona que protagonizaba dichos vídeos era Emilio Duró, al que se catalogaba como el de gurú de la motivación, del éxito y de la felicidad.
Estos vídeos, tienen millones de visitas en Internet, sobre todo el último, que es del año pasado. Está grabado sin su consentimiento y se trata de una ponencia ofrecida a unos representantes del comercio gallego. A partir de éste, han venido otros, como apariciones en programas diversos (Buenafuente, Jesús Quintero, El Hormiguero) así como vídeos de otras sesiones de formación, en empresas tan importantes como el Banco Santander. Todo ello está colgado en Youtube.

Al ver el nombre del personaje en cuestión, algo dentro de mí se estremeció. Tuve que poner los vídeos y verlos durante algunos minutos para corroborar, que el hombre que salía hablando, era el que a mí me había dado aquella sesión tan espectacular hace 14 años, en el Hotel Meliá 7 Coronas de Murcia (Hoy llamado Hotel Silken 7 Coronas). El hombre que cambió mi vida personal y profesional, ese hombre que había permanecido en el anonimato, cambiando la forma de ver la vida, de todo aquel que quisiera escucharle, de repente se había hecho famoso. FLIPANTE.

He de reconocer, que en aquellos días, pensé en infinidad de ocasiones, que algún día este momento llegaría, lo que me extraña, es que éste crack haya pasado tanto tiempo inadvertido.
Os prometo, que en cuanto la encuentre, colgaré la foto que tengo, en la puerta del hotel, con Emilio Duró y con mis compañeros. 
(LO PROMETIDO ES DEUDA, AQUÍ ESTÁ LA FOTO)



Lo que recuerdo de él, es su sonrisa, su vitalidad, la forma de moverse, estaba todo el rato sonriendo, exactamente igual que ahora. Por supuesto, también recuerdo  unas cuantas reflexiones que me marcaron para el resto de mi vida. No puedo nombrar todas, ni la infinidad de dinámicas que hicimos ese día, pero algunas de las ideas que se me grabaron a fuego, fueron:

-Si te pones nervioso antes de hacer algo, por ejemplo, al hablar en público, recuerda una cosa, nadie te dice que te pongas nervioso, eres tú el que elijes estar nervioso. Elije no estar nervioso. Nadie manda en ti. Todo viene de tu cerebro.

-Nunca digas lo que piensas, si con ello vas a ofender a alguien. Tenemos que ser como debemos, no como queremos. No te escudes en “es que yo soy así”. Hay que ser elegante, saber estar, es decir, si no tienes nada inteligente que decir, no digas nada.

-Cuidarse físicamente te ayuda en la vida diaria, personal y laboral.

-Fíate de tu intuición, el ser humano lo ha hecho desde la antigüedad.

-No os volváis locos innovando, ni buscando soluciones imposibles, eso lo hacen los genios, nosotros no somos genios. Escoge al mejor en algo, y cópialo, imítalo. Eso se llama Benchmarking, y consiste en aprender de los mejores.

-Si tienes alguna prenda, complemento, canción, gesto, que te ayuda a estar mejor, utilízalo. Si tienes un reloj precioso y carísimo o un pantalón de la suerte, póntelo para una cita especial o para una entrevista de trabajo.

-Nunca dejes de aprender. Lee, estudia, busca información.

-Antes de hacer algo importante, visualízate haciéndolo bien. Esto lo hacen continuamente los deportistas de élite (cierra el puño, salta, canta, ponte una canción que te motive, eso te ayudará).

-Apunta en una lista las 2, 5, 6 ó 10 cosas más importantes de tu vida, esas que te hacen levantarte por la mañana, y por las que merece la pena vivir y luchar. Pon esa lista en la mesita y léela antes de acostarte y al despertar. Al menos ten esas cosas en la mente.

-No dejes de tener sueños. Si tienes un sueño que cumplir, tendrás algo por lo que luchar, estarás ilusionado en conseguirlo. El que no tiene sueños, se aburre de vivir. Se muere. El nos decía, ójala no todos vuestros sueños se hagan realidad. Eso significará que estaréis luchando por conseguirlos hasta el último día. Tendréis un motivo para vivir.

-Nos pasamos la vida sufriendo por el pasado y por el futuro, y hemos dejado de vivir el presente. El 99% de las cosas que nos preocupan o nos dan miedo, jamás nos ocurrirán.

-La vida te da unas cartas. No podemos cambiarlas, pero si podemos elegir cómo jugar la partida.

Comienzo colgando las intervenciones en el programa de Buenafuente y luego la entrevista con Jesús Quintero. Espero que os llamen tanto la atención, que sintáis una necesidad irrefrenable de ver esa conferencia que le ha hecho famoso en la red. Os aseguro que no os arrepentiréis. El admite que se repite, que dice siempre lo mismo. Pero yo añado, que lo que dice es tan grande, que no pasa nada por escucharlo varias veces. Siempre te sorprende con algún nuevo ejemplo o frase que te hace reflexionar y plantearte la vida de otra manera.





Por último, os pongo el vídeo que lanzó a la fama a éste hombre tan especial. Fijaos que dura menos de 2 horas. Conmigo estuvo cerca de 8 horas. Obviamente, hay cosas que se deja en el tintero, aún así, dice cosas que son interesantísimas. Puede que haya gente que no esté de acuerdo con algún planteamiento, pero en esencia, dice cosas, que os harán replantearos muchas otras.


Para terminar, os dejo un vídeo de motivación, aparecido en su charla.


Una última reflexión. En la vida, ponle pasión a todo lo que hagas, sonríe, se amable, da las gracias, haz aquello que te haga sentir bien, aléjate de los pesimistas, de los grises, de los agoreros. Rodéate de gente alegre, con ilusiones, con ganas de vivir, con inquietudes, a esa gente, hay que tenerla cerca siempre, os alegrarán y os ayudarán a ser felices.
En definitiva, disfruta de la vida, al fin y al cabo, como dijo aquel, no saldrás vivo de ella.